Lo
que yo tenga para decirles sobre los años gloriosos de The Smiths, posiblemente, ustedes ya lo saben o no van a tener el
más mínimo inconveniente para curiosearlo. Pero de esos cinco años dorados es
importante resaltar un hecho: Jhonny Marr,
el guitarrista, era el alma musical de The Smiths. Sin él, esas melodías entre poperas – indies – melancólicas - bailables
no hubieran tomado forma. Morrissey, por su lado, marcó el cambio como letrista
dentro de la escena musical británica de la época. Ya algunos años antes nos
habíamos encontrado con Ian Curtis
que, desde Joy Division, se había
preocupado por escribir letras con un contenido mucho más profundo y serio, acorde
al estilo underground de la banda; pero Morrissey
dio el mismo paso desde el género más popular de la historia de la música. Moz
dotó al pop de letras con un contenido que iban mucho más allá de lo comercial.
Ese, sin duda, fue uno de los aportes más importantes de The Smiths a la música
y la cultura contemporánea en general.
‘Low in
High School’ el trabajo más reciente de Morrissey, al igual que sus dos o
tres álbumes anteriores, se encuentra demasiado lejos, musicalmente hablando,
del sonido de la banda británica; sin embargo, sus letras siguen siendo tan
políticas y críticas como lo eran en los 80s y como lo ha sido el mismo cantante
durante toda su trayectoria musical. La soledad, la melancolía y el amor (casi
siempre idealizado o no correspondido) también son constantes en los temas de
Moz, y el álbum lanzado el pasado 17 de noviembre no es la excepción. Debo
aceptar que, desde el día del estreno, no he parado de escuchar el álbum una y
otra vez, y he tenido un sin número de impresiones al respecto que con el paso
de los días ha cambiado o se ha fortalecido. Solo una ha permanecido desde la
primera vez que escuché la primera línea del álbum “Teach your kids to recognize and despise all the propaganda// Filtered
down by the dead echelons mainstream media” hasta ahora: la forma en la que
‘Low in High School’ aborda un montón de problemáticas sociales y políticas,
más que hacerlo desde la denuncia social, lo hace desde la afección que esos
temas producen en el individuo. Ese es Morrissey, político e intimista.
El
19 de septiembre se publicó, desde su canal en youtube, “Spent the day in bed” el primer sencillo del álbum. Inmediatamente
llegaron los comentarios, a menudo positivos y entusiasmados, sobre la canción
y la próxima publicación del material completo. Lo curioso fue que, en la
mayoría de esos comentarios, los oyentes describieron la canción como “una oda
a la pereza”. Desde mi punto de vista nada más alejado de la realidad.
La
canción no es complicada en sí misma. La letra es clara con lo que quiere decir
y además resulta fácil, para la mayoría, identificarse con ella. Es cierto que el
mensaje a simple vista es “pasar el día haciendo nada, es bueno” y en efecto lo
es… Moz lo defiende a lo largo de la canción. Pero creo que la propuesta va más
allá. “No bus, no boss, no rain, no train” proclama el cantante hacia la mitad
de la canción y si lo analizamos detenidamente, estos cuatro factores materializan
la falta de intimidad y autonomía. (Por algo menciona ‘el tren’, la figura insignia
de la industrialización y por supuesto ‘el bus’ el perfecto paralelo en Latinoamérica
que, por cierto, una voz detrás de la de Morrissey repite en español “sin bus,
sin patrón…”)
A
lo que realmente creo que hace referencia ‘Spent the day in bed” no es a ‘la
pereza’ en sí misma, sino a esa necesidad que tenemos todos los seres humanos,
de huir de aquello que nos ofusca, nos desestabiliza o simplemente nos roba la
vitalidad. ¿Cuántas veces no tenemos la pequeña ensoñación de mandar al carajo
a nuestro jefe y decirle adiós para siempre al trabajo? ¿o cuántas veces hemos
querido escapar del transponte público, así sea por una ventana? ¿o simplemente
de callar el incesante ruido de la calle, del televisor, de nuestra mente...? Pero
no es por las situaciones en sí mismas, sino por lo que ellas causan. Por lo pequeños
que nos podemos llegar a sentir con el agite del día a día y por la necesidad
misma que tenemos de escapar de esa sensación, de estar solos, de no actuar, de
parar el mundo y quedarnos quietos, tranquilos, solo durante un minuto… de
pasar el día en la cama.
El
tercer sencillo fue “Jacky's Only Happy
When She's Up On The Stage”. A lo largo y ancho de internet se ha dicho que,
con esta canción, Morrissey hace referencia a toda la movida que tuvo la salida de UK de la Unión Europea, y
puede que así sea. Pero más allá de ello, la metáfora planteada alcanza
mucho más que lo producido por el Brexit.
No es difícil encontrarnos a Jacky en la vida diaria, en un día cualquiera en que
te levantas y ‘vives’ sin el más mínimo deseo de hacerlo, o en la cara misma de
la depresión. La letra empieza con una afirmación clara “Jacky solo es feliz
cuando está en el escenario” el resto es una explicación detallada del primer
verso.
“She is determined to prove // How she can build up the page //Of
every lost and lonely day”
(Ella está decidida a demostrar// cómo puede aumentar el dolor// con cada día
perdido y solitario).
“Jacky cracks when she isn't on the
stage // See the effects of sexual neglect // No script, no crew, no auto-cue //
No audience telling her what to do!
(Jacky se agrieta cuando no está en el escenario// Ve los efectos de la negligencia sexual // Sin guión, sin equipo, sin auto-cue //¡No hay público diciéndole que hacer!)
(Jacky se agrieta cuando no está en el escenario// Ve los efectos de la negligencia sexual // Sin guión, sin equipo, sin auto-cue //¡No hay público diciéndole que hacer!)
El outro de la canción es se
limita a un solo verso, repetido con insistencia “Everybody's heading for the exit, exit…” (Todo el mundo se dirige a la
salida, salida…) hasta confundirse con las risas de una multitud y los gritos
de un niño. Sabemos que Jacky no está allí, Jacky ha terminado su función (de
allí es de donde sale la gente) y ahora se encuentra sola y arruinada… en
cambio los que siguen dentro de la multitud no han acabado con su propia
función, siguen actuando para los otros, por eso se ríen.
Francamente creo que es una de las
piezas más fascinantes del álbum. Es toda una metáfora del costo que a veces
pueden tener las relaciones sociales (hablando desde lo individual y desde lo
político). Definitivamente es en esta clase de composiciones en las que me baso
para decirles, como ya lo había hecho al principio, que la denuncia social está
permeada por la afección individual. Si analizan la letra completa
detenidamente, o curiosean por internet, entenderán la relación de la canción
con el Brexit; pero también podrían
analizarla como una puesta en escena, casi a manera teatral (fíjense en el
tercer verso: Cue lights! I am singing to
my lover at night! // Scene Two: Everyone who comes must go!...) de uno de
esos días o épocas en las que ‘la felicidad’ (a modo cliché de tratarlo) es una
máscara que nos ponemos para los demás. Nada lejos de la realidad cotidiana del
ser humano.
Días después del lanzamiento del
tercer sencillo, finalmente, conocimos el material completo. ‘Low In High School” salió al público
el 17 de noviembre del 2017. Y la canción que le da entrada al resto de la
grabación no pudo ser mejor. “My love, I’d
do anything for you” inicia con bastante energía y es la síntesis de todo
lo que se nos va a venir encima: amor, soledad, la vulnerabilidad del
individuo, lo podrida que está la sociedad y una crítica lacerante a la misma. Al
inicio una declaración de amor invulnerable en medio del caos: “You know me well // My love, I'd do
anything for you // Society's hell // You need me just like I need you” (me
conoces, // amor, haría lo que fuera por ti // La sociedad es el infierno mismo//
y me necesitas tanto como yo a ti). Al final un deseo desesperado de la
compañía que alivie el inevitable desconcierto de la vida: “We all go our own ways// Separately in the same direction// And here
am I every night of my life always missing someone/// I'd like to be rotted out just before I
become aware of the pain// The more I wish in my heart for someone less likely
they come” (Seguimos, cada uno, nuestros propios caminos de forma separada en
la misma dirección, y aquí estoy yo, cada noche de mi vida, extrañando siempre
a alguien. Me encantaría podrirme antes
de soportar tanto dolor, mientras más anhelo a alguien en mi corazón, más lejos
está.)
En adelante las canciones oscilan,
cada una con su particularidad, entre los temas ya mencionados. “Who Will Protect Us From The Police?”,
“Israel” y “The Girl from Tel-Aviv Who Wouldn't Kneel” son, sin duda, las
canciones que hacen referencia directa a los conflictos políticos, específicamente,
de Venezuela e Israel. (¿creyeron que Morrissey solo le iba a tirar a Reino
Unido? Ja!) pero, y como lo he dicho antes, siempre desde una perspectiva muy
íntima. Con temas tratados desde el punto de vista del individuo (como la
manera en la que se asume la figura de Dios o el papel social de la persona)
letras basadas en conversaciones padre - hijo o en la reacción de una mujer,
que uno creería, no tiene posibilidad de protestar.
“In Your Lap”, “Home Is A Question Mark” y “All the Young People Must Fall in Love”,
sin dejar de lado el tema del conflicto político y armado, sí toman un poco de
distancia del señalamiento de problemáticas puntuales. Logra construir una
generalización de las guerras, en donde es la identidad, el individuo y la dignidad
lo que se sacrifica en nombre de una soberanía o del poder político de unos
cuantos irresponsables.
En cuanto al contenido propiamente
musical del álbum, y sé que lo he tratado poco a lo largo del post, Morrissey
sigue experimentando con una variedad considerable de ritmos e instrumentos,
logrando llevar al oyente del frenesí a la melancolía, de la rabia al
desconcierto. En ocasiones con melodías muy apegadas a lo tecnológico, casi ‘sin
alma’ en donde es la voz de Moz quien dirige toda la emocionalidad de la
canción. En otras piezas, por el contrario, la melodía no se contrapone, sino
que complementa a la voz del cantante y lo que desea transmitir.
Creo, sinceramente, que “Low In High School” ha sido uno de los
mejores trabajos de los últimos que ha publicado Morissey. Un álbum sincero,
con todos aquellos matices y particularidades que hacen que el cantautor
británico, a sus 58 años, siga dando de qué hablar desde sus dos eternas voces:
el crítico lacerante, eterno enemigo de la sociedad y el alma sensible que pone
en palabras todo aquellos que el resto nos limitamos a sentir en silencio.
(Sé que no he escrito absolutamente
nada de las ‘fallas’ o cosas notanbuenas del
álbum, y es que no es que no las tenga, sino que no estoy tan interesada en
recalcarlas. ¿Quieren juzgar? Los invito a escuchar el álbum completo y
compartir con nosotras sus opiniones.)
En “Low In High School”
participaron:
· Morrissey -
voz
·
Jesse Tobias –
guitaras
·
Gustavo Manzur – teclados
·
Boz Boorer –
guitaras
·
Matthew Ira Walker – batería
·
Mando Lopez – bajo
Gracias a ellos por hacerlo y a ustedes por leer.
¡Rock&Roll Forever my Friends!
