Un día, en medio de una discusión entre amigos surgió el tema de la identidad. En aquella charla ellos lograron abrir mis ojos ante una verdad innegable, la música hace parte fundamental de la identidad de los pueblos.
Desde niña, he sentido una gran fascinación por Bolivia,es en las entrañas de su diversidad que encuentro luchas dignas de seguir hasta el final.
Aunque, debo confesar es gracias a mi hermano que oí por primera vez un sonido que emergiera de la sublimidad del los Andes. En ese momento entendí que ninguna otra melodía lograría alimentar mi alma musical como esta lo hacia.
Así que hoy, traigo a sus oídos el sonido del álbum Canto a la mujer de mi pueblo, realizado en 1981, por Los Kjarkas, y que a propósito, cumplió 46 años de vida artística el 24 de Junio de este año.
El nombre de la agrupación tiene origen en la palabra kharka, del quechua del sur , que significa "temor o recelo".
Sin duda alguna su trabajo musical es impecable. Este álbum posee una variedad temática magnífica. En él está contenida una de las canciones - en mi concepto- más reconocida, Llorando se fue, que ha sido adaptada a varios ritmos e idiomas, siendo la más conocida la Lambada, por el grupo Kaoma.
Pero no es por esa razón que deseo hacer el reconocimiento a este trabajo,es porque el álbum en sí hace un reconocimiento a la mujer Boliviana, trabajadora, guerrera, y perseverante ante las adversidades a las cuales se ha tenido que ver sometida. No concibo hablar del Estado Plurinacional de Bolivia sin afirmar que históricamente estas mujeres han tejido su nación.
Creo que mis palabras nunca serán suficientes para describir esta loable producción. Así que compruébenlo ustedes mismos,

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